¿Cómo entendemos lo que pasó en Chile? Es un proceso que ha ido construyéndose a lo largo de años. Si bien no podemos dar una comprensión sencilla, para poder empezar a dar respuesta se necesita de distintas perspectivas, de una figura fundada en los discursos sociales diversos, divergentes y por sobre todo, complementarios. Por lo menos podemos construir algunas dimensiones de análisis:
La más inmediata y amplia de estas dimensiones está muy ligada a nuestra cultura y es la obstinación de voluntades agresivas y tenaces que han accionado, a través de la fuerza y de las asimetrías de la más variada naturaleza, diversos dispositivos en distintas dimensiones, para proyectar intereses más bien egoisticos de múltiples actores. Esto incluye cuestiones cómo el delincuente mismo en el acto de saquear, pero también el discurso del gobierno, que ha tenido demasiadas dificultades para poder asimilar la comprensión de este proceso cómo un descontento ciudadano, más allá del acto vandálico y del discurso de la otredad "enemiga" que les conviene significar. Esa obstinación también se ve en la articulación que hacen algunos sectores políticos del proceso, aunque no podemos dirimir si ante el huevo y la gallina ¿cuál fue primero? Tellier, sin embargo, llama al Presidente a renunciar, y uno se pregunta si eso ayuda. Quizá el partido Comunista debiese hacer una declaración explícita de que cree en la democracia. Pero sabemos también que Piñera no va a andar haciendo asambleas ciudadanas. Más parece que casi no le importa lo que pase en esta ciudad. Es de sospechar si realmente hubo alguna vez la intención de evitar el escalamiento de conflicto. Al contrario, la presencia policial ante la cuestión original de la evasión, por ejemplo, lo ha precipitado. Y es un escalamiento al que las autoridades y la fuerza pública no podían ni debían acudir de buenas a primeras, ni de forma abrupta. La fenomenología del ciudadano luego de un largo día de trabajo, un viernes en la noche en el que ve impedido el inhóspito y cada vez más caro viaje de regreso a su casa, ese viaje al que se ha debido someter durante todos estos años; la fenomenología de quién en cambio termina por hallarse entremedio de una disputa de manifestantes con carabineros, es un elemento que debería haberse mirado. El toque de queda tardío y mal organizado dónde necesariamente una reacción militar enérgica es impresentable en una primera oportunidad también es un problema. Este escalamiento gradual es característico de un manejo obstinado y torpe de la crisis. Recordemos que esto una cuestión que ya le había ocurrido a Piñera, quizás sin que le tomáramos el peso: el manejo de la fuerza es delicado y ojalá que no hayan más muertes.
Con todo, esa obstinación tiene un contrapunto que paso a enganchar perfectamente en lo que podríamos identificar cómo una segunda dimensión inevitable en cualquier crisis: la espontaneidad y las circunstancias inmediatas sobre las cuales esta se produce. ¿Qué es espontáneo y contingente? La ruptura de la matriz de agua que ya había ocurrido, dónde un sector bien concurrido en providencia termino inundado con aguas servidas. La ida del Presidente a celebrar el cumpleaños. Estos elementos, por ineludibles que parezcan, deben ser siempre cautelados, y Piñera tiene ese problema (desde el “marepoto”). No conviene salir a decir que cuidemos al sistema y no nos atropellemos los unos a los otros con el Senador Quintana parado al lado.
Este elemento a su vez se equilibra en su propio mérito con lo que es la cuestión más interactiva, una tercera dimensión que envuelve las relaciones humanas subyacentes. Y aquí no basta con reconocer y estar preparados para lo que puede traernos la tan vista y creciente capacidad de organizar y conectarse en red, haciendo uso de tecnologías articuladoras de desconocido potencial. También hemos de reconocer que se ha forjado un gradiente de moralidades tan vasto en nuestro país, dónde para cada grupo de personas manifestantes, hay otro que dibuja la línea de lo aceptable un poco más allá, y otro tanto incluso un poco más allá. Es la polarización de las mentalidades y la proliferación de diversidades, tan grande y exacerbada. Esta pone en jaque la gobernabilidad de un sistema electoral democrático – que no ha querido ser uno de gestión democrática.–
Así, una cuarta dimensión que le hace el peso a esa nueva socialidad es el modelo de desarrollo hegemónico imperante, basado en las élites, las asimetrías de poder y los cismas sociales. Piñera, por lo pronto, no ha hecho nada: siguió con un keynesianismo elitista ochentero ridículo, “del chorreo”, y que ni siquiera arregló los problemas de delincuencia, sino que esperaba que la proliferación de las grandes empresas fuese la panacea de un sistema que solo se mira el ombligo y mide los famosos índices ad hoc. Pero hay crisis económica, las horas de trabajo no se pudieron acotar, el metro sube y el sistema es indudablemente injusto e insufrible. Así, debemos incluir además en esta categoría al Transantiago, resultado de una política de planificación central elitista, de una economía y de una eficiencia casi soviéticas, a las que han estado sometiendo a la ciudadanía durante tantos años. Un elemento práctico que abordar de inmediato, en un país en déficit, es cómo reparar el transporte público y llevarlo a una solución de mercado, que tenga esa componente evolutiva e iterativa que cercenó el diseño desde las cúpulas.
Una quinta dimensión que mantiene el balance y complementa el problema del modelo de desarrollo son los motivos, significados y afectos subyacentes de todos los actores. Este factor también debe ser tenido en mente porque el descontento con las élites, a nivel global, se combina con la sensación de desamparo, alienación y marginación. Más aún el desenfado con el que se percibe a la clase político-empresarial es explicativo de la sensación de injusticia que se halla tras esta crisis. Desde el consumerismo, por ejemplo, las imágenes que proyectan Aguas Andinas, Metro, o el propio Gobierno son una vergüenza. Por eso, observamos que el ataque se dirige a los supermercados, a los servicios de impuestos, a edificios cómo Enel. Hay un simbolismo de indignación tras esto pero en este punto, no tomar una posición ultra se torna crítico.
Y esa dimensión más interpretativa entra a conjugarse con los hechos más obvios y reales, la creatividad y el ingenio oportunista que lamentablemente aparece. Lo vemos en ese individuo que saquea, pero lo vemos a todo nivel. Esta sexta dimensión es la que sostiene el discurso de indignación también: los supermercados, las farmacias, los políticos, el sistema judicial, las fuerzas armadas: todo corrupto. Todo esto lamentablemente engancha incluso con nuestra cultura hispanoamericana con tantas perspectivas deficientes en lo que refiere a las relaciones humanas y que nos anclan al subdesarrollo. Tal es el caso de ese arquetipo del ladrón astuto, “avivado”, en Chile a veces lo asociamos al “roto chileno” o al “leso”, que es cívico y que sigue las reglas.
Y sería poco realista no considerar una séptima dimensión que le hace el contrapeso a la idiosincrasia de la colusión y del ingenio creativo mal entendido: el populismo indulgente y condescendiente, cuestión a la que nos mal acostumbramos con Bachelet, toda vez que soltó a los delincuentes por problemas de infraestructura en las cárceles, o que, si recordamos, por ejemplo, figuraba en los medios relativizando el valor del derecho a la propiedad. Evidentemente este tipo de receptividad mal entendida es una dimensión que no ha contribuido y que incluso se conjuga, a su vez, con la primera dimensión que planteábamos: esa torpeza y esa obstinación del gobierno al usar la fuerza, y de todas las partes al intentar plantar y sostener sus intereses por la fuerza.
Se necesita de forma urgente entonces una declaración firme de la clase política que es la que sistemática e irresponsablemente ha venido fallando durante años y termina por provocar de forma irresponsable este tipo de crisis social al movilizar con una irresponsabilidad negligente, displicente y sin precedentes, todas las posiciones irresponsables que les son funcionales para mantener su poder estanco ¿Cómo justifican su existencia si ocurre esto? ¿Hasta cuando destruyen la fibra social con el discurso del "enemigo"? Se necesita una declaración que se responsabilice y aborde el problema de forma integral, para bajar la ansiedad de la ciudadanía, en breve, evitando que la violencia siga creciendo. Algunos aspectos a tener en consideración son: congelar el alza en las ISAPRES y AFP y la congelación de tarifas en el transporte público, en la luz y el agua, en autopistas. Volver a poner sobre la mesa por lo menos, el proyecto del máximo de horas de trabajo. Un plan de reducción o proporcionamiento de sueldos justos para los parlamentarios (si no es inmediato, que sea gradual). Además se debe reestudiar la estructura del sistema financiero cómo un sistema que se ha enrarecido, donde está a la vista que los ciudadanos están obligados a financiar mediante imposiciones, seguros, fondos, multas, intereses, gastos, impuestos, contribuciones obligadas y otros mecanismos legal e ilegítimamente institucionalizados, de la más variada naturaleza, el negocio de los bancos. Es evidente además que estos últimos financian a su vez, en condiciones abusivas, con ese mismo dinero, a la gente. Se debe elevar un plan continuo y permanente de escucha ciudadana a través de, por ejemplo, cabildos (haya o no asamblea constituyente), y un proyecto serio de trabajo para democratizar el sistema de gestión de gobierno, haciendo el mejor uso de los sistemas de información que estén disponibles, y que aseguren que la democracia no sea sólo electoral. Y por supuesto, han de abordar de inmediato la restitución de un sistema de transportes digno, esto es, abolir ‒ llámese descentralizar, permitir la participación de privados, la libre competencia y quitar aunque sea gradualmente todas las trabas de mercado ‒ en esa industria. El metro debe ser reestablecido en cuanto sea posible.
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20.10.19
Manifestaciones en Chile: Sorpresa Inexplicable
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18.12.11
Gobierno de Chile: Avanzando con Traquilidad y Seguridad
El 2011 poco a poco se acaba y, a pesar de lo evidente, algunos sacan felices conclusiones. Que el sistema funciona; que la economía crece; que la fiscalía nacional económica hace la pega; que los movimientos sociales ponen sobre la mesa temas clave. De repente, como que todo este ruido empieza a parecer algo bonito, un signo de que estamos mejor que nunca. Y aunque nos demos un jacuzzi en el vaso medio lleno, lo mínimo, que como sociedad destapemos estos escándalos, no puede terminar por opacar la gravedad del problema.
Porque cómo pueden salir con que deberíamos estar más tranquilos si se descubre un problemita como el de los pollos, parece tomadura de pelo. No sólo es normal, es obligatorio ponerse un poquito nervioso, en especial si se prende la radio y escucha que entre las nunca bien ponderadas farmacias, y los siempre generosos supermercados, se pelean por poder vender algunos remedios porque hay lugares desabastecidos. Bien podría el Estado hacer un guiño de esfuerzo en abastecer de medicinas a quienes tienen dificultades de acceso.
Por su parte, el tema de la educación y el movimiento estudiantil se ha desinflado bastante a estas alturas. Mal que mal, se vuelve difícil presionar con perder el año a mediados de octubre. El gobierno no estuvo a la altura nunca y las posiciones se radicalizaron, en especial cuando el foco se movió del lucro, prohibido por ley; a la gratuidad, un tema a largo plazo y que no necesariamente genera incentivos para obtener buenos rendimientos académicos. Fuera de ello, los golpes mediáticos hicieron su parte. Porque si hay un color que chille más que el rojo, vendría a ser el amarillo, sino pregúntenle a Allamand o a Golborne. Y aparte de lo terrible y lamentable; de que hubo show, hubo show. Pero si hasta falleció una persona en las operaciones de rescate, y nadie dice nada. No es de extrañar que si después se cae un toro a un pozo, el gobierno de los rescates tome cartas en el asunto. ¿Pondrán el mismo empeño si uno se cae a un pozo? De todas formas, cómo van las cosas, si tenemos suerte, la ley se va a cumplir en lo relativo a la fiscalización del lucro. Pero más allá de eso, podemos entender como algo positivo que la ciudadanía pueda (a pesar de los esfuerzos represivos) manifestarse, si lo comparamos con la dictadura. Pero la explosión social de este año da cuenta de un problema profundo en un sistema que no tiene mecanismos para escuchar a la gente y asimilar sus demandas y necesidades.
Por eso es que uno se empieza a poner un poquito nervioso cuando observa que las caras se empiezan a transformar respecto del voto voluntario. ¡Si eso era una promesa de campaña! Es inentendible que se diga que es un tema coyuntural del año, que este gobierno no fue electo para llevar a cabo reformas políticas. Sino, que le pongan otro nombre, propongo “estafas de campaña”. Y para colmo, aparecen todos los argumentos políticamente correctos de porque no convendría. Por un lado, la filosofía barata del hombre araña sobre derechos y deberes: “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Por otro, el conveniente simplismo, maniatado y pesimista: “es que los más vulnerables no irían a votar, les sale caro, carecen de medios e información”. Ante esto, es difícil no quedar pasmado ¿Entenderán lo que es una democracia? ¿Escucharon alguna vez eso del gobierno de la mayoría con respeto a las minorías? Porque si la gente está desinformada y no tiene posibilidades de ir a votar, el estado debe tomar un rol activo, hacerles llegar la información y facilitarles el votar. De lo contrario, si las obligamos, y lo que se afirma es cierto, les sigue costando caro y su voto sigue siendo desinformado, pero están obligados. No sé qué solución podría ser peor aún, aunque quizá después salgan con que el voto es obligatorio solo para los más pobres. Y dejémonos de cosas, la democracia no fue creada para imponerle deberes a la gente ni reivindicar apreciaciones filosóficas ambiguas; es un sistema para para obtener el bien común lo más eficientemente posible. En el momento en que el voto no es voluntario, deja de ser un derecho y se vuelve una obligación. O, puesto en otras palabras, el derecho a no votar por ninguna alternativa no puede ser anulado por una obligación artificial e impuesta, de ir a validar alguna de las dos o tres alternativas que generalmente son nefastas. La gente no puede asumir la responsabilidad de cosas en las que no tiene voz. Más aún, si la mayoría está a favor del voto voluntario y los sistemas binominal, partidario y político no escuchan a la gente.
En todo caso, a pesar de los esfuerzos, la ciudadanía está un poquito tensa. La nueva mayoría transversal se siente aplastada y no escuchada. Incluye, desde aquellas familias que con esfuerzo enorme se endeudan para poder costear una educación de mentira, hasta los PYMES que tienen que aceptar todo tipo de condiciones de pago para que las gigantes del capitalismo puedan hacer negocio. La mayoría de la gente, los que no ganan ni cobran peaje cuando la plata sale del país y termina pagando lujosos socialismos capitalistas de Europa; los que en vez de multi-RUT, lo único que tienen es cuenta-RUT; los que en vez de crédito inter-empresa, tienen que pedir plata para pagarle a ENDESA. Los que, a diferencia de Luis Larraín, creen que pedir un aumento de sueldo en tiempos de crisis no es causal de despido. Y aunque digan que para esta navidad hay que seguir buscando al caballo, ya todos tienen claro cuál es el regalo que los poderosos nos dejaron.
Porque cómo pueden salir con que deberíamos estar más tranquilos si se descubre un problemita como el de los pollos, parece tomadura de pelo. No sólo es normal, es obligatorio ponerse un poquito nervioso, en especial si se prende la radio y escucha que entre las nunca bien ponderadas farmacias, y los siempre generosos supermercados, se pelean por poder vender algunos remedios porque hay lugares desabastecidos. Bien podría el Estado hacer un guiño de esfuerzo en abastecer de medicinas a quienes tienen dificultades de acceso.
Por su parte, el tema de la educación y el movimiento estudiantil se ha desinflado bastante a estas alturas. Mal que mal, se vuelve difícil presionar con perder el año a mediados de octubre. El gobierno no estuvo a la altura nunca y las posiciones se radicalizaron, en especial cuando el foco se movió del lucro, prohibido por ley; a la gratuidad, un tema a largo plazo y que no necesariamente genera incentivos para obtener buenos rendimientos académicos. Fuera de ello, los golpes mediáticos hicieron su parte. Porque si hay un color que chille más que el rojo, vendría a ser el amarillo, sino pregúntenle a Allamand o a Golborne. Y aparte de lo terrible y lamentable; de que hubo show, hubo show. Pero si hasta falleció una persona en las operaciones de rescate, y nadie dice nada. No es de extrañar que si después se cae un toro a un pozo, el gobierno de los rescates tome cartas en el asunto. ¿Pondrán el mismo empeño si uno se cae a un pozo? De todas formas, cómo van las cosas, si tenemos suerte, la ley se va a cumplir en lo relativo a la fiscalización del lucro. Pero más allá de eso, podemos entender como algo positivo que la ciudadanía pueda (a pesar de los esfuerzos represivos) manifestarse, si lo comparamos con la dictadura. Pero la explosión social de este año da cuenta de un problema profundo en un sistema que no tiene mecanismos para escuchar a la gente y asimilar sus demandas y necesidades.Por eso es que uno se empieza a poner un poquito nervioso cuando observa que las caras se empiezan a transformar respecto del voto voluntario. ¡Si eso era una promesa de campaña! Es inentendible que se diga que es un tema coyuntural del año, que este gobierno no fue electo para llevar a cabo reformas políticas. Sino, que le pongan otro nombre, propongo “estafas de campaña”. Y para colmo, aparecen todos los argumentos políticamente correctos de porque no convendría. Por un lado, la filosofía barata del hombre araña sobre derechos y deberes: “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Por otro, el conveniente simplismo, maniatado y pesimista: “es que los más vulnerables no irían a votar, les sale caro, carecen de medios e información”. Ante esto, es difícil no quedar pasmado ¿Entenderán lo que es una democracia? ¿Escucharon alguna vez eso del gobierno de la mayoría con respeto a las minorías? Porque si la gente está desinformada y no tiene posibilidades de ir a votar, el estado debe tomar un rol activo, hacerles llegar la información y facilitarles el votar. De lo contrario, si las obligamos, y lo que se afirma es cierto, les sigue costando caro y su voto sigue siendo desinformado, pero están obligados. No sé qué solución podría ser peor aún, aunque quizá después salgan con que el voto es obligatorio solo para los más pobres. Y dejémonos de cosas, la democracia no fue creada para imponerle deberes a la gente ni reivindicar apreciaciones filosóficas ambiguas; es un sistema para para obtener el bien común lo más eficientemente posible. En el momento en que el voto no es voluntario, deja de ser un derecho y se vuelve una obligación. O, puesto en otras palabras, el derecho a no votar por ninguna alternativa no puede ser anulado por una obligación artificial e impuesta, de ir a validar alguna de las dos o tres alternativas que generalmente son nefastas. La gente no puede asumir la responsabilidad de cosas en las que no tiene voz. Más aún, si la mayoría está a favor del voto voluntario y los sistemas binominal, partidario y político no escuchan a la gente.
En todo caso, a pesar de los esfuerzos, la ciudadanía está un poquito tensa. La nueva mayoría transversal se siente aplastada y no escuchada. Incluye, desde aquellas familias que con esfuerzo enorme se endeudan para poder costear una educación de mentira, hasta los PYMES que tienen que aceptar todo tipo de condiciones de pago para que las gigantes del capitalismo puedan hacer negocio. La mayoría de la gente, los que no ganan ni cobran peaje cuando la plata sale del país y termina pagando lujosos socialismos capitalistas de Europa; los que en vez de multi-RUT, lo único que tienen es cuenta-RUT; los que en vez de crédito inter-empresa, tienen que pedir plata para pagarle a ENDESA. Los que, a diferencia de Luis Larraín, creen que pedir un aumento de sueldo en tiempos de crisis no es causal de despido. Y aunque digan que para esta navidad hay que seguir buscando al caballo, ya todos tienen claro cuál es el regalo que los poderosos nos dejaron.22.5.11
Primer Año de Piñera: Pedaleando Hacia un Chile Estable
Después del discurso del 21 de Mayo, por un momento pareció como que viviéramos en un país entendible. Pero luego de escuchar y recordar las declaraciones políticas que se fueron generando, es evidente que siempre han estado haciendo lo mismo, lo que les conviene. La bicicleta del empate es la que mueve al mundo político.
Una cosa es que la concertación busque modificar la ley del post-natal. Otra muy distinta es que la ministra reclame que porque durante los gobiernos de la concertación se redujo el fuero, eso justifique que ahora se haga otra vez. Más lejos va el hecho de que cambiar el límite de la cobertura invierta totalmente (para ellos) la funcionalidad, de una ley netamente pro ISAPRES. Pero rayando en la demencia, como de costumbre, se encuentran las declaraciones de Longueira, tildando la situación cómo “el inicio de la destrucción de la democracia chilena”.
No está demás decir que la verdad queda hace tiempo atrás. No importa, al parecer, no es útil. Porque si realmente les importaran los menores y la maternidad: las familias, estaríamos hablando de eso. Si realmente fuesen importantes la discriminación laboral para con la mujeres del país, la ley no sería discriminatoria y establecería un postnatal tanto para padres y madres, por igual (como en efecto ocurre en muchos países desarrollados que han logrado mitigar la desigualdad de géneros en el ámbito laboral). Pero en fin, terminamos con una propuesta francamente “indecente”: el trabajo de mujeres de menor ingreso vale menos que el de los hombres en ese tramo: están obligadas a tomarse el postnatal. Para las afortunadas que del tramo superior, las familias tienen menos derechos: los niños, menos derecho al tiempo de sus mamás. Y porque no decirlo, si el postnatal es conversable y con un tope máximo de sueldo, es estar atadas de manos; al final no se puede optar por eso, como tantas otras cosas virtualmente opcionales.
Análogamente, podemos decir que el proyecto en Aysén puede o no destruir un paño de tierra pequeño e irrelevante, o, dramáticamente endémico y fundamental para la sustentación de toda la biodiversidad del país y la biósfera. Otra cosa distinta es señalar que porque la concertación realizó más de cien proyectos termoeléctricos, esto valida hacer cualquier cosa. Para ir más lejos, habría que dar una cifra cuestionablemente sorprendente sobre cuánta de esta energía va para la minería, mientras el vacacionante biministro de Minergía, y “HomeCenter”, tratan de hacer que compremos la ampolletas chinas ahorradoras, que cuestan cada vez… ¿Más caras (en el país)? Pero, rayando en la demencia, como de costumbre, se encuentran las excelentes declaraciones de Larraín, diciendo que los comunistas debiesen hacer una represa llena de sangre porque son los “patrones de Czarnobyl”, que sus alegatos no tienen fundamento.
Asimismo, la verdad quedó hace tiempo atrás porque parece no serle útil a nadie. Por qué si realmente les importara lo que paga la industria y el consumidor por los servicios básicos no estaríamos privatizando las sanitarias (y pedazos de CODELCO); y regalando el agua a monopolistas energéticos, atando ambos recursos esenciales para el desarrollo doméstico. Si realmente el estado estuviese comprometido con la micro, pequeña y mediana empresa, y el ciudadano, tendría una política racional que asegurase el acceso a, por lo menos, lo que la constitución, al parecer, al día de hoy, simplemente propone o sugiere. Si les importara el planeta, sería otro Chile: nos obliga a partir de la base que no…
El país no puede sostenerse sobre la base de la mediocridad. Porque anteriormente se hayan hecho las cosas muy mal, no da derecho a hacerlas “Cada día Peor”. De lo contrario, seguimos pedaleando en esta bicicleta mediocre, dónde cada vuelta es igual de mala que la anterior.
Porque, si realmente les importara el ser humano promedio, les importaría aliviar y facilitar la forma de vida de los chilenos. Sopesaríamos la conveniencia del tratado TransPacífico, y de la participación de consideraciones gringas en el comercio de nuestro país "pirata" con Asia, particularmente en temas de propiedad, importación y consumidores. Hubieran "googleado" lo mínimo, antes de prohibir y pasar el bochorno lacrimógeno. Habría soluciones más serias que agarrarse a palos como encapuchados y pacos. Habría declaraciones más serias para el post-natal, que amenazar con que nos van a mágicamente superfiscalizar el tema de los reflujos. Habría realmente plata y preocupación en el desarrollo de energías no convencionales, y la creación de una política energética razonable (que lógicamente considere los aspectos de una economía doméstica normal, en serio).
Una cosa es que la concertación busque modificar la ley del post-natal. Otra muy distinta es que la ministra reclame que porque durante los gobiernos de la concertación se redujo el fuero, eso justifique que ahora se haga otra vez. Más lejos va el hecho de que cambiar el límite de la cobertura invierta totalmente (para ellos) la funcionalidad, de una ley netamente pro ISAPRES. Pero rayando en la demencia, como de costumbre, se encuentran las declaraciones de Longueira, tildando la situación cómo “el inicio de la destrucción de la democracia chilena”.
No está demás decir que la verdad queda hace tiempo atrás. No importa, al parecer, no es útil. Porque si realmente les importaran los menores y la maternidad: las familias, estaríamos hablando de eso. Si realmente fuesen importantes la discriminación laboral para con la mujeres del país, la ley no sería discriminatoria y establecería un postnatal tanto para padres y madres, por igual (como en efecto ocurre en muchos países desarrollados que han logrado mitigar la desigualdad de géneros en el ámbito laboral). Pero en fin, terminamos con una propuesta francamente “indecente”: el trabajo de mujeres de menor ingreso vale menos que el de los hombres en ese tramo: están obligadas a tomarse el postnatal. Para las afortunadas que del tramo superior, las familias tienen menos derechos: los niños, menos derecho al tiempo de sus mamás. Y porque no decirlo, si el postnatal es conversable y con un tope máximo de sueldo, es estar atadas de manos; al final no se puede optar por eso, como tantas otras cosas virtualmente opcionales.
Análogamente, podemos decir que el proyecto en Aysén puede o no destruir un paño de tierra pequeño e irrelevante, o, dramáticamente endémico y fundamental para la sustentación de toda la biodiversidad del país y la biósfera. Otra cosa distinta es señalar que porque la concertación realizó más de cien proyectos termoeléctricos, esto valida hacer cualquier cosa. Para ir más lejos, habría que dar una cifra cuestionablemente sorprendente sobre cuánta de esta energía va para la minería, mientras el vacacionante biministro de Minergía, y “HomeCenter”, tratan de hacer que compremos la ampolletas chinas ahorradoras, que cuestan cada vez… ¿Más caras (en el país)? Pero, rayando en la demencia, como de costumbre, se encuentran las excelentes declaraciones de Larraín, diciendo que los comunistas debiesen hacer una represa llena de sangre porque son los “patrones de Czarnobyl”, que sus alegatos no tienen fundamento.
Asimismo, la verdad quedó hace tiempo atrás porque parece no serle útil a nadie. Por qué si realmente les importara lo que paga la industria y el consumidor por los servicios básicos no estaríamos privatizando las sanitarias (y pedazos de CODELCO); y regalando el agua a monopolistas energéticos, atando ambos recursos esenciales para el desarrollo doméstico. Si realmente el estado estuviese comprometido con la micro, pequeña y mediana empresa, y el ciudadano, tendría una política racional que asegurase el acceso a, por lo menos, lo que la constitución, al parecer, al día de hoy, simplemente propone o sugiere. Si les importara el planeta, sería otro Chile: nos obliga a partir de la base que no…
El país no puede sostenerse sobre la base de la mediocridad. Porque anteriormente se hayan hecho las cosas muy mal, no da derecho a hacerlas “Cada día Peor”. De lo contrario, seguimos pedaleando en esta bicicleta mediocre, dónde cada vuelta es igual de mala que la anterior.
Porque, si realmente les importara el ser humano promedio, les importaría aliviar y facilitar la forma de vida de los chilenos. Sopesaríamos la conveniencia del tratado TransPacífico, y de la participación de consideraciones gringas en el comercio de nuestro país "pirata" con Asia, particularmente en temas de propiedad, importación y consumidores. Hubieran "googleado" lo mínimo, antes de prohibir y pasar el bochorno lacrimógeno. Habría soluciones más serias que agarrarse a palos como encapuchados y pacos. Habría declaraciones más serias para el post-natal, que amenazar con que nos van a mágicamente superfiscalizar el tema de los reflujos. Habría realmente plata y preocupación en el desarrollo de energías no convencionales, y la creación de una política energética razonable (que lógicamente considere los aspectos de una economía doméstica normal, en serio).
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16.9.08
Allende: Coraje para la Gloria
"...Tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición." decía el Doctor en su discurso a Radio Magallanes, antes de suicidarse. Sin embargo, para estas fechas, siempre nos queda un extraño sinsabor del porque Allende se suicido. Isabel Allende admite haberse negado siquiera a pensar que su padre se suicido durante todos los años de la dictadura, sólo para aceptar con amargura el verdadero destino del Doctor, después de la exhumación de su cuerpo en 1990. Incluso agrega que tuvo que pedirle perdón al Dr. Patricio Guijón por haber desconfiado de él durante todos esos años.
Para Isabel Allende, como para muchos otros, lo más grande de Allende fue su muerte, un profundo acto de coraje y determinación. En cambio, para otros, lo que Allende hizo fue una cobardía. Que dificil es juzgar si el suicidio es un acto de gloria o miseria. Quizás el único capaz de conocer la verdad es el propio suicida. No somos nadie para decir si la muerte de Allende es lo propio a un cobarde, o es el reflejo de una poderosa valentía.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que para el momento en que el Doctor se siucidaba, el país se derrumbaba. Los militares ponían sus sangrientas garras en el poder de forma indefinida. La Moneda ardía y los aviones la sobrevolaban. La muerte de Salvador Allende dejaba desamparados a muchos camaradas y en manos de militares a todo un país. En efecto, fue darle rienda suelta a el más macabro de los régimenes. Ese que todos salieron a celebrar el primer día, pero que hoy por hoy todos lamentamos.
En este sentido, no podemos dejar de mencionar que si Allende hubiere vivido, se hubiese evitado la muerte de muchos de los que hoy forman parte de los detenidos desaparecidos. Es decir, de haberse entregado, el país no hubiera llegado a tal punto de conflicto. Y no hablo aquí de que Allende debió haber luchado hasta el final y no matarse. Ese fue exactamente su error, llevar las cosas al punto al que se tuvo que suicidar. El médico, como autoridad máxima del país, jamás debió llevar la pelea hasta ese extremo. ¿Quien es mejor capitán? ¿El que bajo circumstancias adversas lleva a su gente a pelear gloriosamente hasta la muerte sin importar que esto implique el exterminio? ¿O aquel que logra llegar a un acuerdo con el enemigo que asegure una rendición digna? El presidente tenía una responsabilidad que ignoró, la gente confiaba en él.
El suicidio de Allende fue un acto de increíble irresponsabilidad. Y no porque se halla suicidado, sino porque murió. Al igual que un padre de familia no puede arriesgar su vida porque con eso arriesga a toda su familia. Y aunque nadie pueda dirimir que es mas glorioso o digno, es claro que es igualmente irresponsable un padre que se quita la vida, a uno que maneja a exceso de velocidad y se mata.
Hoydía llega denuevo el once de Septiembre y todos se acuerdan de lo ocurrido el setenta y tres. Pasan documentales por televisión del golpe militar. Algunos vándalos salen a la calle y la fuerza policial demuestra su incompetencia profunda una vez más: por su puesto, los que salen perjudicados son los microempresarios y dueños de pequeños locales. Los políticos salen a hacerse propaganda por medio de algún homenaje al Dr. Allende. Y no falta alguna vieja enrarecida en algún lado que aún piensa: ¡Viva Pinocho! La misma historia de siempre, y la gente normal, la mayoría ya estamos planeando que vamos a hacer y donde vamos a pasar el diez y ocho.
Para Isabel Allende, como para muchos otros, lo más grande de Allende fue su muerte, un profundo acto de coraje y determinación. En cambio, para otros, lo que Allende hizo fue una cobardía. Que dificil es juzgar si el suicidio es un acto de gloria o miseria. Quizás el único capaz de conocer la verdad es el propio suicida. No somos nadie para decir si la muerte de Allende es lo propio a un cobarde, o es el reflejo de una poderosa valentía.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que para el momento en que el Doctor se siucidaba, el país se derrumbaba. Los militares ponían sus sangrientas garras en el poder de forma indefinida. La Moneda ardía y los aviones la sobrevolaban. La muerte de Salvador Allende dejaba desamparados a muchos camaradas y en manos de militares a todo un país. En efecto, fue darle rienda suelta a el más macabro de los régimenes. Ese que todos salieron a celebrar el primer día, pero que hoy por hoy todos lamentamos.
En este sentido, no podemos dejar de mencionar que si Allende hubiere vivido, se hubiese evitado la muerte de muchos de los que hoy forman parte de los detenidos desaparecidos. Es decir, de haberse entregado, el país no hubiera llegado a tal punto de conflicto. Y no hablo aquí de que Allende debió haber luchado hasta el final y no matarse. Ese fue exactamente su error, llevar las cosas al punto al que se tuvo que suicidar. El médico, como autoridad máxima del país, jamás debió llevar la pelea hasta ese extremo. ¿Quien es mejor capitán? ¿El que bajo circumstancias adversas lleva a su gente a pelear gloriosamente hasta la muerte sin importar que esto implique el exterminio? ¿O aquel que logra llegar a un acuerdo con el enemigo que asegure una rendición digna? El presidente tenía una responsabilidad que ignoró, la gente confiaba en él.
El suicidio de Allende fue un acto de increíble irresponsabilidad. Y no porque se halla suicidado, sino porque murió. Al igual que un padre de familia no puede arriesgar su vida porque con eso arriesga a toda su familia. Y aunque nadie pueda dirimir que es mas glorioso o digno, es claro que es igualmente irresponsable un padre que se quita la vida, a uno que maneja a exceso de velocidad y se mata.
Hoydía llega denuevo el once de Septiembre y todos se acuerdan de lo ocurrido el setenta y tres. Pasan documentales por televisión del golpe militar. Algunos vándalos salen a la calle y la fuerza policial demuestra su incompetencia profunda una vez más: por su puesto, los que salen perjudicados son los microempresarios y dueños de pequeños locales. Los políticos salen a hacerse propaganda por medio de algún homenaje al Dr. Allende. Y no falta alguna vieja enrarecida en algún lado que aún piensa: ¡Viva Pinocho! La misma historia de siempre, y la gente normal, la mayoría ya estamos planeando que vamos a hacer y donde vamos a pasar el diez y ocho.
¿Hasta que punto los políticos y las autoridades se pueden valer de la memoria de los detenidos desaparecidos para su beneficio publicitario? ¡Pero si hasta Frei quiere pertenecer desesperadamente al círculo de los familiares de detenidos desaparecidos! ¿Como se pueden sentir las personas a las que realmente les asesinaron y torturaron familiares, al darse cuenta de que están siendo utlizados? Hay muchos que se benefician enormemente por la miseria que tuvieron que vivir estas personas.
15.9.08
Mapuches: Pueblo Condenado a la Pobreza

Antes de la llegada de los occidentales, los Mapuches dominaban el terreno al sur del río Maule trás años de lucha y de haber forzado a las huestes Incas a retirarse de sus posiciones que en algún momento habían alcanzado hasta el río Bío-Bío. El primer contacto Mapuche-Español se produjo para el año 1540 aproximadamente. Trás abatir al imperio Inca, los Españoles no tardaron mucho en trabar guerra con el pueblo indígena. En menos de una década, con sus armas de fuego, las fuerzas europeas habían cruzado ya el río Bío-Bío y tomado el corazón del territorio Mapuche. Pronto el hijo del lonco Curiñancu: Levtraru, quién fue amigo personal y yanacona de uno de los principales capitanes de Pedro de Valdivia, dirigió un levantamiento en armas en contra de los españoles al ver las torturas y atrocidades que Valdivia cometía con los prisioneros de guerra Mapuches. Para 1555, luego de ser capturado, Valdivia ya había sido ejecutado por los Mapuches. Desde este incidente, los Españoles fueron incapaces de penertar nuevamente y dominar el territorio Mapuche. En efecto, para 1641, la corona Española reconoce la soberanía Mapuche al sur del Bío-Bío y para 1810, la nación Mapuche estaba claramente delimitada y florecía el comercio entre España y los Mapuches.
Sin embargo, luego de la guerra de independencia de Chile, en la que los Mapuches apoyaron abiertamente a la corona Española, la cuestión se volvió inestable nuevamente. A pesar de que en principio se intentó mantener la paz anterior, para 1855, ya Chile comenzaba a tomar medidas expansionistas en cuanto a las tierras Mapuches. En efecto, en 1860, el ejército Chileno invade las tierras de la nación Mapuche y trás una guerra interrumpida de 20 años, los Mapuches se ven obligados a pactar la anexación de su territorio a la nación de Chile. En ese momento, todas las tierras Mapuches conquistadas durante la guerra fueron rematadas. La mayoría de estos terrenos fueron adquiridos por colonos Europeos.
Desde ese entonces hasta 1969 los Mapuches lucharon por reorganizarse. Para ese año comenzaron las llamadas "tomas". La dictadura fue especialmente cruda y sangrienta para los Mapuches que intentaban manifestarse. Sin embargo, en virtud de una apelación a la ley, el régimen militarizado se vió obligado a ceder 100.000 hectáreas de tierras pertenecientes al fisco, a diversos indígenas. En 1990 se funda la Aukiñ Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las Tierras), último bastión de la lucha Mapuche que entre sus principales fines tiene la "retoma de las tierras ancestrales" y la liberación de autodeterminación para el pueblo Mapuche (autonomía para decidir sus propias formas de gobierno).
Hoy en día nos paramos en una situación compleja. Los Mapuches extremistas no pretenden dejar los medios de violencia para la consecución de sus objetivos. Por otra parte, muchos Chilenos consideran que su lucha aún es válida. Sin embargo, y ante todo, hay que tener en cuenta que Chile estuvo en guerra con el pueblo Mapuche y venció. Además, miles de personas de origen Mapuche se han adaptado a la cultura nueva y son miembros activos de nuestra sociedad, aportando con sus ideas y conocimiento, que es muchas veces fruto de su legado cultural. Por su parte, otras pocas comunidades viven como lo solían hacer hace cientos de años y tampoco se enfrentan a mayores problemas, viven de la tierra y siguen sus tradiciones.

En cambio, hoy tenemos a un tercer grupo que no quiere aceptar ninguno de los dos caminos, optan por la inadaptabilidad y la guerra. Son aquellos que salen a incendiar camiones y hogares, los de comportamiento pseudo-terrorista. Ultimamente incluso se han hallado vínculos entre estos grupos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. En efecto, el Mapuche tiene tres opciones en la actualidad: o participa del nuevo sistema y se integra; o sigue viviendo como lo hacía hace años, siguiendo sus costumbres, en los territorios que se les han entregado; o simplemente le declara nuevamente la guerra al estado de Chile e intenta formar una nueva nación. Sin embargo, hay que tener claro que actualmente ya la exclusión no proviene por parte de Chile a los Mapuches sino que desde los Mapuches que han elegido esta tercera opción, hacia los Chilenos. En este sentido, es evidente que aquellos que desatan la guerra, no van a hallar mas que guerra como respuesta; es absurdo que los Mapuches que actúan con violencia hacia Chile, esperen beneficios por parte del sistema.
El país ha cometido terribles atrocidades contra el pueblo Mapuche. Es lamentable. Sin embargo, hay que darse cuenta de que no por eso se debe desmerecer todo lo que se ha hecho para revindicar estas cuestiones. En efecto, el hecho de que los Mapuches hayan recibido porciones de tierra y dinero es mas que suficiente dado que perdieron sus tierras cuando perdieron la guerra, años atras. Incluso, los Mapuches pueden vivir aún hoy como lo hacían ancestralmente, lo que no pueden es esperar ser una carga legítima para el sistema. Es patético cuando la gente se compadece arbitrariamente de la forma en que viven los Mapuches. Si ellos optan por esa manera de vivir es porque culturalmente les acomoda. La verdadera miseria está en las ciudades, en las poblaciones, donde la pobreza no permite escoger vivir ni de la tierra ni de nada.
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