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5.8.11

Marchas Universitarias: Asumiendo Responsabilidades

Como ha cambiado el clima político desde la foto del rescate de los mineros. Lo que ocurrió ayer realmente fue escandaloso. Después de la batalla, vienen las reprimendas ¿Pero cuándo van a asumir su rol? Chadwick viene a hablar de que faltó responsabilidad al convocar la marcha. Sin embargo, hay algo que es ineludible: los reales responsables de lo que está pasando. ¿Cómo se le exige responsabilidad a estos jóvenes estudiantes, si el gobierno es irresponsable? ¿Cómo? Si insistieron en disolver la marcha sabiendo que eso iba a desencadenar la batalla campal que se terminó por producirse. ¿Cómo? Si llenaron el centro de bombas lacrimógenas porque no saben manejar el conflicto. ¿Cómo? Si llevamos meses con este tema y no han sabido darle una salida decente. ¿Cómo? Si en medio de las manifestaciones, carabineros lanzó una bomba lacrimógena donde se encontraba la niña que habían atropellado. ¿Cómo? Si esa mañana el señor Hinzpeter andaba diciendo que el tiempo de las marchas se acabó. (El mismo que con responsabilidad salió diciendo que se dejaban de usar y se volvían a usar las bombas lacrimógenas, en menos de una semana).

¿Cómo puede hablar de responsabilidad, con un 26% de aprobación del presidente y habiendo llevado al país a una situación de tensión y caos tales? Irresponsable es llegar al poder con todas esas promesas falsas, provocando la indignación de toda la gente a este grado. Cómo llegamos a esto en dos años, y Chadwick dice que no fueron responsables los convocantes. Claro que no. No son responsables los dirigentes por toda el desmán que tiene Piñera en el país y el mal manejo de esta marcha. Cada ciudadano es responsable de sus actos. Cada encapuchado delincuente, de las piedras que él sólo le tiró a los carabineros. Que el Piñera salga diciendo casi que tiraba la esponja con la delincuencia, eso si es irresponsable.

En plena crisis de representatividad política, que te elijan democráticamente como senador y dejar el cargo botado para que el partido designe a un reemplazante, todo para ayudar al primo a vender la pomada con el desastre que está dejando, perdonando la palabra, esa wea es ser irresponsable.

Dañar la posibilidad de dialogo de tal manera, todo por prohibir la marcha en la alameda fue una tontera. Las consecuencias igual fueron nefastas. Muchos ni siquiera pudieron abrir sus tiendas. No sólo el centro estaba irrespirable... Irresponsables.

Porque ninguno de estos civiles detenta un cargo comparable con los cargos que si debiesen ser responsabilizados: el gobierno, los carabineros, las autoridades, cómo el señor Zalaquett. Por eso es que es indignante que Girardi salga con pancartas siendo el jefe del senado. Porque se espera que tenga una manera mejor de canalizar sus ideas dado el cargo; que se haga cargo; que esté a la altura: que sean parte de la solución. Asique, para que quede claro, irresponsables son ellos, quienes mal que mal eran responsables de mantener el orden público. Si para eso se les paga, para que se hagan cargo.

El centro de la capital es un mal lugar para que el gobierno mida fuerzas contra el movimiento estudiantil. Si la protesta, por no autorizada que sea, cobra la fuerza y violncia de esta, las autoridades están justamente obligadas a que la cosa no se escape de las manos, a que no quede la embarrada en la capital por ponerse intransigentes e intentar disolver y con ello enardecer a la masa. Pero ahora resulta que van a decir que es culpa de los dirigentes que la cosa se les escape de las manos. No sé cómo José Antonio Kast tiene cara para decir que falta liderazgo en los sectores opositores. Los llamados a ejercerlo son las autoridades no los estudiantes. Incluso aparece Mario Desbordes de con el cuento de que los jóvenes no se mueven por nada y eso es preocupante para el país. En que planeta viven estas personas... Estamos claritos…

Pero en fin… ¿De qué responsabilidad hablamos si la mitad de los pacos en las poblaciones trabajan en equipo con los traficantes de pasta base? ¿De qué responsabilidad si la policía se vuela con las bombas lacrimógenas? ¿De que hablamos si el mejor uso que le dan a las sirenas es para pasar con roja cuando no les alcanzó la amarilla? Y el señor Ubilla tiene el descaro de andar diciendo: misión cumplida, los pacos resguardaron el orden. ¿No habrá sentido el olor ayer?

Caso aparte, de todas maneras, es el señor Gajardo. ¿Ese señor está loco, o quiere que le peguen? Está peor que Larraín y el cuento del viaje a cuba. Ahora entiendo porque siempre se opuso a la evaluación de los profesores. De todas formas, la respuesta de Lily Pérez es una oda a la responsabilidad, al comparar las declaraciones, con Hitler. Es irritante que exijan altura de miras a los civiles si las autoridades no las tienen.

En todo caso, el lucro en la educación es algo por lo que muchos políticos están dispuestos a aguantar que quede la cagadita. Por eso van a seguir con el cuento de la mala comunicación y de todo lo bueno que se ha hecho, van a seguir con la chiva. Sino cómo Desbordes puede venir a decir que el problema es que no se ha comunicado todo lo bueno que se ha hecho. ¿Con que cara? Si Piñera, de hace un año, de lo único que anda preocupado, es de la foto con el papelito de los mineros, o con Obama, o lo que sea.

Sino cómo explicamos a Cristián Monckeberg frente al tema de participación, salga vendiendo la pomada de los plebiscitos municipales, para ver si hacen o no la plaza en la esquina. Cómo si ese fuese el tema país. Estamos hablando de sistemas de integración en serio: redes, participación, opinión ciudadana.

Pero estos siguen pensando que la demanda de la gente busca que ellos se pongan de acuerdo entre ellos, y no en que escuchen al pueblo. Por eso es que Juan Antonio Kast se queda sin palabras coherentes cuando debe decir porque encuentra innecesarios y no está de acuerdo con los plebiscitos, la participación simplemente no le gusta. Cómo puede hablar de intransigencia del movimiento si en la misma entrevista dice que: la libertad de que los padres puedan escoger un proyecto educativo, eso no está dispuesto a transarlo él. Espero que no se refiera a que el lucro es igual a la libertad de escoger un proyecto educativo para los padres.

7.7.11

Marchas Universitarias: El Gran Cambio en la Educación

Miles de ciudadanos que se movilizan en las calles; diferentes banderas, algunas más masivas, otras menos: catarsis ciudadana. El lucro en la educación, es en efecto el paradigma del sistema llanamente flayte que se instaló en Chile, digámoslo así, desde los últimos doce o doscientos años. Y quién puede culpar a Lavín, por lo menos, particularmente a él, si es otro bicho más del mismo insectario, otro cruentis manibus. Si no es el canal de la tele, es la clínica, sino una inmobiliaria que lucra con las instituciones sin fines de lucro, o sino, cualquier cosa, una empresa que vende semillas, lo que sea.

De todos modos, si Lavín parece llevarse una buena porción de los combos, por algo será. Hay algo más en la educación. Partamos por, lo político y lo personal: porque, de que los comunistas iban a apalear a Lavín, esa wea' era de cajón. ¿E históricamente, dónde se manifiestan los comunistas? ¿Ah? Hagamos un minuto de silencio entonces por la brillante idea de poner al supernumerario presidenciable de la ultraderecha a dirigir el supuesto Gran Cambio en la Educación, y sus gráciles sutilezas. Quizá fue con particular malicia por parte de Piñera.

Segundo, viene lo sistémico e irracional: porque claro, la concertación está igual de embarrada en este tipo de maromas. Mal que mal, en este país no ganó la derecha, perdió Frei, eso fue lo que pasó. Lo otro vino de coletazo. Piñera ganó porque nadie quería a Frei diciendo con su amable tono "¡Más estado, menos mercado!" Porque igual no había mucha confianza cuando el marido de la Karen alababa a Evo Morales y proponía cambios en la constitución. Porque el voto no es voluntario y la inscripción sí. Porque el sistema binominal y los partidos ya no representan a la gente. Cómo explicar que la concertación esté discutiendo sobre el eje ideológico mientras se daba la más grande convocatoria en las calles, de los tiempos modernos, a nivel nacional. Cómo explicar que el presidente DC estaba de acuerdo con adelantar las vacaciones. Están esperando que la derecha haga lo suyo, y les toque de nuevo. Nadie se ha replanteado nada por esos lados. Por eso tienen a la Bachelet bien fondea’, por allá lejos. El sistema político está en crisis de representatividad porque el padrón electoral, el mecanismo binominal y el sistema partidario actual, están todos estancados y son anacrónicos. Hoy día la tecnología y el avance cultural dan para algo un poco más decente, representativo y, a fin de cuentas, legítimamente democrático. Pero muchos políticos piensan que pueden seguir siéndolo sin orejas, por la vía de la revelación autovalidada. De lo que no se dan cuenta es de que el sistema democrático que tenemos está expuesto por este tipo de mezquindades, y mientras menos escuchen, más malestar ciudadano, y más nos arriesgamos al surgimiento de: la polarización, el radicalismo y las ideas extremistas o revolucionarias.

Luego, hay que mencionar lo real y educacional: porque a diferencia de la marcha contra HidroAysén, dónde todos nos hacemos los huevones extrañados de tanta manifestación como si nadie se acordara del spot publicitario de Patagonia sin Represas; el sistema actual de educación no salió en la tele, pero si toca concretamente a muchos ciudadanos, hoy, ahora, y desde hace harto rato. Porque el lucro en la educación, de hecho tiene consecuencias: todos quieren venderte ingeniería, nadie quiere enseñarte a ser técnico. Total, si el ministerio acredita legal y económicamente cualquier cosa, pa’ que vamos a tener técnicos. Y sería excelente si fuese verdad, seríamos un país exportador de profesionales, a la americana. Pero si la gente sale no sabiendo nada, hay un problema, en especial porque lo que está fuera de cuestión es que te cobran, y eso sí, te cobran a la americana.

Por último, habría que tocar el tema comunicacional y de manejo político, que bien se relaciona con lo primero que se mencionó: porque la gente también está chata de que le mientan. Y aunque algunos insisten en que esto puede llamarse un problema de estrategia comunicacional, lo cierto es que es un problema de sinceridad. Yo no se si esperaban que de ese almuerzo con los líderes de la concertación, Osvaldo Andrade saliera diciendo “Piñera tiene todas las papas asique le vamos a hacer caso de ahora en adelante”. Piñera salió elegido como la menos peor alternativa, luego de prometer una serie de cuestiones que simplemente no podía cumplir. Y no es algo de manejo político: la UDI era el piso donde estaba parado, lo que pasa es que no se veía en la foto. Porque ¿Acaso alguien cree que a Piñera le importa un coco que se casen o no los homosexuales? En cambio, la UDI no va a dar espacio ni para la discusión, aunque haya sido promesa de campaña. Mal que mal, es la palabra de Piñera la que está en juego, y con lo desvirtuada que está hoy en día, es irrelevante. Por eso es que la gente está chata de las mentiras, de que anuncien con pompa una pila de cuestiones que en la práctica significan todo lo contrario, cómo el crecimiento de una serie de cifras linealmente dependientes de la concentración de poder en todas sus esferas, y el consecuente empobrecimiento del resto del mundo. No queda más que irritarse si las casas se desmoronan para el terremoto, y después nos muestran con orgullo un índice de crecimiento en el sector de la construcción y/o el retail. No siempre es necesario recurrir a maniobras tipo, “La Polar” para tener buenos números. Pero, aunque estemos todos chatos, chatos, chatos, entendamos una cosa: la UDI que cogobierna, es un partido polar: que se alimenta en gran medida de una respuesta temerosa e intolerante al flagelo de la delincuencia; que ganó popularidad durante los gobiernos concertacioncitas que pésimo lo hicieron en ese sentido, y debido al sistema judicial que es un lastre. La UDI surgió en los tiempos de la dictadura; tiene sus cimientos en espejismos santeros de Jaime Guzmán; es el partido reaccionario en Chile: el conservadurismo a ultranza. ¿O alguien creyó eso de, con Lavín, viva el cambio?