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26.6.13

Primarias: Todos por la Democracia

¿Qué pasa hoy en Chile? ¿Acaso podemos realmente confiar en que vamos avanzando? Todo el tema de las primarias parece cómo que, aunque intentara parecer cómo un ejercicio democrático, resulta una fachada de demagogia. En todo caso, todos dicen que Chile cambió. ¿Qué significa? Nadie sabe.

Este año hemos visto de todo. Desde una supuesta aceleración económica tan fantástica; hasta el frenazo que ahora dicen que viene (incluyendo los comentarios que dan confianza a los inversionistas, cómo los que salió diciendo el ministro en cada oportunidad). Desde Mañalich en su parada más mafiosa amenazando a un periodista; hasta investigaciones periodísticas de calidad tipo Paulsen increpando a Longueira. Desde el anuncio de la ley de bioequivalencia; hasta la vergonzosa performance parlamentaria respecto de la materia. Lo que todavía no se ha visto es que alguien admita que: la economía de Chile sigue tan sujeta al cobre cómo siempre; que los medios en este país se mueven cien por ciento en función al rating, como siempre; que el dinero y el populismo siguen moviendo al país, como siempre. Si me dicen que Chile cambió, no estoy tan seguro, aunque quiero creer desesperadamente que por lo menos los chilenos hemos cambiado. Lamentablemente pareciera que lo primero no necesariamente se desprende de lo segundo.

Hoy día nos paramos frente a las primarias voluntarias legales con sedes de votación tomadas, y vamos a ver cómo el SERVEL se baja del caballo. Si no las fotos van a ser dramáticas y seguro que van a dar la vuelta al mundo. En todo en este tipo de situaciones es cuando se observa lo poco comprometidas que están las partes con la democracia. Claro, se puede entender (aunque no estar de acuerdo) con la actitud de los secundarios, no cejar, a pesar de las primarias y de la democracia. El problema práctico en todo caso, tendría que haberse previsto por las entidades del gobierno.

En fin, hay que mencionar que aquí se ha intentado presentar cómo que las primarias para presidente fuesen a salvar el lastre del sistema binominal para escoger parlamentarios. Y aunque claramente esto no suena muy lógico, hay que valorar lo que se ha avanzado. Esto, sumado al voto voluntario significa que tenemos una ocasión de elección bastante más democrática que las últimas veces, para definir candidato presidencial. Entonces, habría que valorar la democracia.

De todas formas, parece cómo que todos están empecinados en, literalmente hacer cagar la democracia. La derecha sostiene el sistema binominal, por defecto, y a toda costa (mientras la UDI sea parte de la alianza) y eso implica que la democracia produce resultados de mierda. Y no es porque el sistema binominal sea malo per sé, es porque dada la configuración del país, es antidemocrático que se mantenga. Si el sistema adolece de representatividad hay que buscar la manera de que sea más representativo. De lo contrario esto trasciende incluso a la gobernabilidad. Y claro, siempre una dictadura es más gobernable, pero, por favor, hay que valorar la democracia.

La izquierda hace su parte de la pega. Queda clarísimo cuando uno escucha a José Antonio Gómez plantear no le tengan miedo a la gente. Es decir, me da la impresión de que nadie teme lo que la gente vote en una asamblea constituyente; a lo que se teme es a lo que dicha asamblea determine como alternativas para votar. Pero bueno, esta postura no significa nada más que la posición tradicional de la Concertación: hagamos como que parezca que somos los buenos. Es cosa de mirar a Bachelet esquivando balas.

El problema es que ya no pasa piola. Ya no pasa piola Orrego proponiendo que la plata de las AFP debe poder ir a CODELCO. Ya no pasa piola cuando Longueira plantea sello Pro-PYME y por el otro lado un rimbombante Golborne dándole su apoyo al candidato. Pero bueno, Longueira siempre es un caso especial, proviene de un planeta con un centro social de derecha, en dónde los problemas limítrofes de Chile se solucionan con SERNACs fronterizos y alteraciones a las estadísticas.

Con esto, aunque varios tienen ganas de mantener el statu quo, no les hagamos la pega más fácil. Si hay algo que puede hacer que la democracia sea más representativa es modificar el sistema binominal para incorporar listas proporcionales, incluir más nombres, reajustar los distritos u otra de las tantas alternativas.

21.8.11

Democracia Representativa: Base para la Gobernabilidad

El sistema es de la gente y para la gente. El sistema no es ni para las instituciones; ni para los políticos; ni para los sistemas. Si no tenemos claro esto, sólo nos movemos hacia el descontento de la gente y el abuso de poder. Frente a esto, errores conceptuales de alto calibre, cómo cuando Eugenio Guzmán dice que las instituciones son democráticas porque tienen mandatos que a todos nos atañen, no tienen cabida. Las instituciones son democráticas porque tienen mandatos democráticos: las dictaduras y las plutocracias no son democráticas.

Hoy día, a nivel global, está cada vez más de manifiesto algo casi inédito en la historia de la humanidad. El fenómeno movilizador, informador y enardecedor que genera el internet. Si no lo entendemos como tal, y abrazamos, estamos condenados al conflicto. La disponibilidad de información y el ejercicio del poder se han desarrollado de manera explosiva y absolutamente asimétrica, por lo menos, durante los últimos diez años. Esto es inaudito, nunca antes había sucedido, la raíz del tan llamado empoderamiento de la gente: la red global. Esto quiere decir que, a diferencia de antaño, la información se concentra cada vez menos en las elites y cada vez está más disponible. Asimismo, esto justifica un sinnúmero de modificaciones al sistema: la real plausibilidad técnica de utilizar el plebiscito como herramienta democrática; el establecer redes y puntos de recopilación de opinión popular; inscripción automática y voto voluntario; reformas al binominal: en gran medida ese concepto tan mercadeado durante el gobierno de Michelle Bachelet y hoy tan vilipendiado por las elites, el Gobierno Ciudadano.

Es por eso que es irritante que Consuelo Saavedra se choree, objete, interrumpa y considere impertinente a la pregunta, que le respondan que el gobierno ha estado tomando medidas contingentes porque está tratando de salir del hoyo que dejó en finanzas el gobierno de Bachelet. Porque la gente sabe. Porque con la explosión de información, el modelo de la elitista pierde fuerza. La gente hace sus conexiones; los intereses se vuelven evidentes; el sistema es de y para la gente; ese canal es del estado.

Asimismo, la comparación radial entre la supuesta intransigencia del movimiento estudiantil, con la intransigencia de los niños cuando no quieren comerse la comida; es penosa. El gobierno no es el padre de la gente, no tuvo, tiene, ni tendrá nunca ese rol. Si alguien creía eso en los 80’s, en este siglo, que se vaya olvidando de la idea. El gobierno está al servicio de la gente, y de llevar el buque a donde a la gente le conviene. El sistema es para y de la gente, les otorga a los políticos y gobernantes: deberes, responsabilidades y la potestad para cumplir con estos. No se confieren o adquieren derechos. Hoy, como nunca antes, se desbarata la concepción de que la elite está ahí para influir con sus ideas en el sistema. Están ahí para poner atención y entender lo que la gente pide y necesita. Para redondear, cómo diría a Hinzpeter, se acabó el tiempo de la elite política. Es el tiempo de la información; el debate; la argumentación; sistemas de integración: el tiempo de la ciudadanía.

Desde entonces, resulta indignante que César Barros diga refiriendose a La Polar, que esto se produjo a causa de que el chileno promedio, con inferiores estándares morales, alcanza cargos directivos (seguido de una irrisoria alusión del tema a los bacanes y los nerds, y que si acaso copian en la prueba). ¡Que se diga que si esta gente era Opus Dei, no entendieron de qué se trataba! Que en su Mundomágico, Longueira atribuya el escándalo a la atomización de la propiedad de La Polar; dijo algo como que lo importante que es tomar consciencia de que las cosas tengan dueño. Pero volviendo al planeta tierra. ¡Claro! Quizá si no hubiese estado atomizada, no se hubiese destapado nunca el problema. Sin embargo, las repactaciones unilaterales debiesen haberse atajado en las auditorías. Lo que faltó fue regulación. Pero si la Price manda a unos trainees y practicantes a hacer las auditorías, y la parada, por algo que es evidente. El sistema permite que se escoja al auditor que se contrata: esto significa que si Price hubiese encendido las alertas por fraude, para la próxima, La Polar (y probablemente varios más) hubiesen preferido a Ernest y Young.

Ahora bien, hoy día se dice que un plebiscito sería una medida mala para el país. En la DC dicen que sería un fracaso de la democracia, y Frei teme por la gobernabilidad. Sin embargo, dado el estado de las cosas, cabe preguntarse si el ejercicio de la democracia incorporando métodos participativos sería en efecto un fracaso democrático, un fracaso de los políticos, o un triunfo de ambos y de la gente. El plebiscito es una herramienta, no una forma de gobierno. Y si no podemos usar herramientas que se usaron en dictadura, estaríamos sonados. Olvídense de la reforma a la constitución, al sistema, reajustes de presupuestos, o cualquier cosa al fin de cuentas. Mal que mal, fue el plebiscito el que devolvió la democracia al país, cuándo no se veía escapatoria. Tan malo no es. El sistema es poco representativo y eso nos obliga a buscar métodos más representativos. Así como hace tiempo Coloma trataba de vender que la gobernabilidad había cambiado de manos y estaba en la derecha, hoy día yo le diría que, cómo están las cosas en la alianza, la gobernabilidad ha cambiado de manos. Ha pasado a las de la gente, a las de los políticos y sistemas que escuchen a la gente. Porque el sistema es de la gente y para la gente, no podemos perder eso de vista.

Si se trata de educación, la gente está harta de los negociados, hay que escucharla. No más lucro, es decir, ningún peso más del estado a las privadas, se sabe que no funcionan sin fines de lucro. Acreditación en serio. Si no enseñan no pueden dar el título. Si no sabe quién es Nietzsche, no puede ser filósofo. Que sobrevivan las privadas buenas, que reinvierten, y que si van a hacer negocio, que sea con su platita, y con los riesgos que tiene cualquier negocio. Si no, se obliga a las estatales a bajar calidad del profesorado y reducir los recursos porque las privadas les levantan a los profesores, y se acredita lo que sea. Que las privadas que hacen negocio se tengan que adaptar para competir con las que reciben apoyo del estado, no al revés.

Es como que el estado deje de poner su plata en su banco, el Banco del Estado. Es como que el gobierno guardara los dineros de las carteras, en los bancos privados. En muchos de los personalmente conocidos, apitutados, parientes, asociados, amigos y otros stakeholders de las personas en el poder. Sin embargo, el Banco del Estado carga con una enorme cantidad de empleados públicos, no puede tomar la magnitud de riesgos que toma la competencia porque lo supervisa la contraloría, además debe dar tasas convenientes a las personas. ¿Qué pasa si ocurre lo que en EEUU con los bancos? ¿Qué pasa con la plata del estado? Hacer competir al Banco Estado por los dineros del propio estado, es terriblemente injusto, riesgoso, y no le conviene al país. El Banco Estado es un bien país más allá de lo económico. Asimismo, hacer competir a las universidades estatales con las reglas de las privadas es injusto y no le conviene al país. Hay que volver a la forma antigua, donde no se les pasaba plata a los privados. El sistema pro-inversión privada del tiempo de la dictadura se está viciando, llevándonos al extremo de que tenemos varias universidades como negocio desechable. Esto, lamentablemente implica, carreras desechables y un grave problema social. A esto se le suma la acreditación y el negociado que tienen con los créditos y, por supuesto, los bancos. Además, el estado pareciera no tener interés en la educación técnico profesional, escencial para el desarrollo. El Instituto Nacional de Capacitación, o algo similar, debiese de ser del Estado. La diferencia es que ahora los ciudadanos lo saben.

11.7.10

Longueira: Previniendo una Crisis

Por suerte en nuestro país hay personas como Pablo Longueira, alguien que es capáz de decir las cosas, sin miedo a las consecuencias, algo así como una infusión de realidad, inyectada directamente a la sangre de la clase política, y por suerte, hoy en día, a nuestros gobernadores. O quizá no es suerte, sino el mérito de una destacable elite política superior a la media latino americana. De todas formas, destaca la altura de miras que toma cuando se le interpela por cuestiones como las críticas de parte del otro picado, Allamand, al gobierno. Tener el descalabro de hablar de las "opiniones que pueden contribuir a que hagamos las cosas mejor" parece ser un chiste, parece requerir de este personaje que no se permite a si mismo vacilar ni meditar, sobre lo que los demás aporten, ni sobre la consistencia de su particular dinámica propia. Es cómo si , para el ex-presidente de la FECH designado por el régimen dictatorial, de repente todo lo que los otros han aportado simplemente nunca fuese capaz de contribuir a que se hiciesen las cosas mejor, al muy propio estilo de sus ideas chileno-aristocrático-iluminadas, porque que sólo algunos tienen la revelación y potestad de contribuir. Proyectos tan importantes y con tan comprometida mayoría suscitada en la cámara, cómo el sueldo mínimo, podrían ser reevaluados; pero hay algunos que son de la idea que pueden calcular realmente, con algun método, el sueldo ético familiar.

Sólo alguien con esa mágica manera de interpretar y percibir el reino de Chile y sus vecindades, un ignaciano fundador, es capaz de decir con tranquilidad de mente "tal vez pocas veces hayan actuado los políticos mas de espaldas a la gente", refiriéndose al royalty. La ley del royalty dejaría sin estos impuestos al país desde el 2018 al 2025, siendo la posterior la fecha de depletamiento de muchos de los negocios del mineral. Me pergunto si alguien calculo el costo del dinero en el tiempo, con una tasa razonable para el costo de las fuentes alternativas de financiamiento del estado, porque pareciera que ni con esa chiva cuadra ese número.

Pero, vaya a saber uno como es la historia de verdad. Quizá en realidad sea la concertación quién de verdad esté negándole "la salmuera" al gobierno. Quizá eso del sueldo mínimo fue sólo una ilusión manipulada por alguno de sus santos del más allá, o por el mismisimo comandante. Quizás es posible que lo que la UDI negaba durante siglos eran causas y desiciones injustas, que sólo hoy desde una perspectiva del bicentenario pueden ser buenisísimas ideas, como para votar con unanímidad a favor (cómo los cambios en CODELCO, el descuento del 7%, inscripción automática, y vamos a ver que más...). Quizá eso no fue netamente a lo que se dedicaron durante sus decadas de oposición y todos necesitamos un par de: anteojos, audífonos, y pastillas para el alzheimer. Quizá Alicia efectivamente viajó por el espejo y estábamos todos en el otro bendito lado, sin todavía lograr salir.

Pero me imagino que con este tipo de misivas y proclamas, el bacheletista-alianzista, cual inquisidor, petende evitar una crisis mayor. Una radicada en el espíritu de la sociedad misma me imagino. Sin embargo, para quien tenga los piés en la tierra, parece ser estirar excesivamente el elástico. La pregunta entonces es... ¿Hay alguien que realmente los tenga (los pies... en la tierra)? Quizá en definitiva los, para estas alturas desconcertados, van a terminar por creerles.

Por lo menos, digamoslo así, todavía hay personas con la capacidad de decir lo que piensan a pesar de que sea absurdo, falaz e irónicamente sarcástico en vista de quién lo menciona: decir lo que se piensa independientemente de que el propio actuar sea impecablemente errático y contradictorio. Por suerte siempre nos quedan los cara de palo en Chile.