8.10.16

Elecciones en EEUU: la Fortaleza del Sistema Electoral

Este Noviembre se celebran en EEUU las elecciones de presidente. Aunque todas las encuestas dan por ganadora a Hillary Clinton, existe posibilidad de que Donald Trump salga presidente. Y si bien está absolutamente de sobra mencionarlo, el día que este inmoral psicópata descriteriado, antisocial y ladrón sea presidente de dicha nación, es comparable con una catástrofe de dimensiones apocalípticas.

Cabe por tanto hacer una pequeña reflexión acerca de cómo se arriba a una situación tan crítica como está, donde buena parte de los republicanos escapan del barco a últimas horas; y tenemos a los medios y a los artistas manifestándose de manera expresamente desesperada en un intento de motivar al electorado. ¿Cómo llego este personaje a ser el peligro más inminente? ¿Qué falla tanto en la democracia?

Guardando las proporciones, desde una perspectiva electoral, en Chile ya vivimos algo parecido, cuando salió de nuevo Bachelet. El problema fundamental del sistema es que no exige una mayoría absoluta de votantes, para la elección. Así, nuestra gordis, por ejemplo, gano con sólo el 25% del electorado, obteniendo la otra candidatura sólo un 15%. Cómo no se exige mayoría absoluta para una victoria electoral, el sistema no está obligando a los partidos a que propongan candidatos representativos; que convoquen. Así, los partidos pueden avocarse a la estrategia chica y el populismo.

El caso de EEUU con Trump es dramático porque el candidato es un mentiroso descarado, de modo que cobra cierta invulnerabilidad al argumento o escrutinio racional, apelando a una combinación entre ignorancia y rabia. Aunque en EEUU la elección debe ser por mayoría absoluta de los electores; los electores en cada estado son escogidos de acuerdo a las leyes locales. Si los estados escogen electores sin que la mayoría absoluta de la gente vaya a votar, puede ocurrir que salga Trump. Más aun, dado que Clinton no es una candidata que convoque, aunque muchos la prefieren por lejos a Trump, es muchísimo más difícil que la ciudadanía vaya a votar por un candidato que no los mueve. Por ejemplo, poner la esperanza en que las mujeres o los hombres de color no irán a votar por Trump puede no ser un descanso; lo que tienen que hacer es ir a votar por Clinton; los que si irán a votar, como siempre: son los ultra y los engañados. Lamentablemente, pareciera que algunas de las cartas de los Demócratas se guardaron por mucho tiempo, intentando forzar a los Republicanos a llevar a un mal candidato a competir. Cuando los políticos hacen esto, juegan con fuego, pero apostando, como siempre, con las fichas del resto de las personas.

Ahora, pongámonos en un escenario funesto: que Trump le saque a la luz algún fraude contundente a Clinton en lo que queda de campaña. Si esto ocurre, por ejemplo, tendremos que la cantidad de gente que Clinton movilice va a caer posiblemente bajo el umbral de fanatismo que Trump convoca. En este caso, sólo quedaría un inaudito milagro heróico de sinergia entre electores tránsfuga y el congreso, para evitar que Trump fuese a la Casa Blanca. El problema es que ya hemos visto dos casos recientes en los que la decisión popular ha terminado siendo sorpresivamente conservadora, reaccionaria, radical y nacional-proteccionista: la paz en Colombia y el Brexit. Sumado al punto deprimido de EEUU más la necesidad de cambiar que tiene el sistema per se; se podría estar caldeando el peor de los escenarios.

Si Trump sale, va quedar la cagada. EEUU va a entrar en guerras, y muy posiblemente entre en una con China, que involucre a Rusia y Corea. EEUU ya no está en posición de imponer sus condiciones, por lo que la guerra va a ser contestada por China. Si Trump saliese, el sistema va a cambiar fuerte: la economía de EEUU se va a caer del todo. Los sistemas electorales deben ser replanteados en términos de estabilidad y representación legítima; las democracias, reinterpretadas en términos de gestión, alcance, efectividad y eficiencia; la política, abandonada, como fin en si misma. Uno se queda pensado... Aparte de permitirles robar, ¿de que mierda sirve todo el sistema de partidos políticos si son cpaces de llevar a un pelotudo como este de candidato?

5.8.16

Pensiones e Interpelaciones: La Severidad de las Auditorías

Después de esta semana quedamos todos como medios deprimidos. Después del cuento de las AFP, José Piñera con su mercedes, y la interpelación de la señora Blanco, da como pena el país donde estamos metidos. Porque lo único que se logra transparentar es lo obscuro del sistema, y que estos care’ raja son unos ladrones que nos tienen a todos esclavizados.

Pa’ empezar, la AFP, que no son capaces de hacerse un poquito menos ricos. Y tontos son porque prefieren que la wea’ explote antes que soltar ni una luca: ni cagando. En ese sentido cómo, en qué momento se hicieron de este negocio en el que no hay riesgo de perder plata, para ellos, todos somos una gran vaca que ordeñar. Si caen las bolsas, los bancos, las inmoboliarias, y todas las payasadas del voraz keynesianismo pelotudo dónde si falta plata hay que gastar más: a las AFP les importa nada: ellos siguen ganando igual. Lo unico que interesa es el marketing, para echar mas weones al saco. Vaya negocio financiero. Cómo será la fuerza que tienen, para arriesgar todo antes siquiera de pensar en que quizás la rentabilidad de los negocios que le financian (o les financiamos todos los esclavos de Chile) a los controladores es una vergüenza. Frente a eso la solución es obvia, pero cómo será el poder que tienen.

Si fueran capaces de hacer que la comisión variara un poquito que fuera, un poquito no más, como para que les importara pitiarse tu plata por el water’: un poquito. Pero antes de eso, el apocalipsis, si hasta Sebastián Piñera, les pediría que mejoraran la rentabilidad. Ahora bien, la izquierda, en el gobierno, ellos están en déficit, por lo que les guiña el ojo el saco de plata: asique cuidado con el cuento de reparto, si total ellos se van en dos años. Y como si hiciera alguna diferencia lo que al final es lo mismo: en términos prácticos, reparto o un capitalización individual: esa platita (a pesar de que te quieran lavar el cerebro) no te la pasan... No, no, no... Porque al final, después del post-modernismo, como que cualquier hueva andaría relativamente bien si no se robaran la plata o la gastaran en estupideces populistas. En todo caso, la izquierda no la saca: están más metidos que Lagos: ahí chorrea la grasa de forma individual. Me imagino que al único que le hace maña será a un huevón como Navarro, que parece que no llegó a las reuniones, pero… Asique, si el Pepe Piñera se tuvo que devolver en su meche, a defender su platita, es única y exclusivamente para terminar de destruir a la micro y la pequeña empresa, con ideas cómo que el empleador negocie las comisiones con la AFP.

Del show de Blanco, ya no se qué decir, que vergüenza. Porque es impactante cómo todas estas sanguijuelas salieron a decir lo bien que se manejan po’: osea, cáchate. Y yo entiendo a Vallejos cuando se larga a llorar, si no es pa’ menos: nada menos que Andrade dirigiendo; Vallejos llorando; mientras Yasna Provoste y Marisol Turres hacen el marketing de la incompetencia y la superficialidad respectivamente. Y Schilling….. Ohhh Schilling… Y lo cierto es que la diputada Sabat, genuino reflejo de los pitucos enojados, bien penquita la performance, como le llaman ahora: no es como que la puso en muchos apuros. Pero también, la verdad, la verdad, es difícil con el nivel de descaro de Blanco: porque ella quería aprovechar para discutir el tema de las AFP y sacarle en cara cuando la otra votó las pensiones. Y como todos ellos son la verdadera liga del mal; y la explicación de los unos es que los otros también robaron: excusas y réplicas nunca les van a faltar.